Fiscal Pensilvania: curas usaron fe para abusar de menores

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    Comunidad reacciona a acusaciones contra Arzobispo de DC

    El reporte más extensivo sobre abusos sexuales por miembros de la iglesia Católica en Estados Unidos continúa dando mucho de qué hablar. Para feligreses en la capital es preocupante que el arzobispo de Washington DC es mencionado varias veces por encubrir los abusos (Publicado miércoles 15 de agosto de 2018)

    HARRISBURG, Pensilvania, EE.UU. (AP) — Sacerdotes católicos del estado de Pensilvania emplearon rituales religiosos, símbolos de la fe y la amenaza de una eternidad en el infierno con el fin de tocar, abusar y violar a menores, según un reporte de un jurado investigador divulgado el jueves, una conducta que el principal fiscal del estado calificó de “armamentización de la fe”.

    Los “sacerdotes pederastas” emplearon la propia fe de las víctimas y su confianza en ellos como líderes religiosos para abusar de ellos y silenciarlos, según detalló un informe de 884 páginas sobre la investigación estatal.

    Un cura ató a una de sus víctimas con cuerda dentro un confesionario en “una posición de oración”, escribió el jurado investigador. Cuando el menor se negó a mantener relaciones sexuales, el enojado sacerdote empleó un crucifijo de 18 centímetros (siete pulgadas) para agredirlo sexualmente, agregó.

    Otra víctima contó como un religioso usó una cruz de metal para golpearlo.

    En la rectoría de una parroquia, cuatro curas hicieron que un chico se desnudara y posara como Jesucristo en la cruz mientras le tomaban fotos, apuntó el reporte.

    “Él afirmó que todos se reían y decían que las imágenes serían utilizadas como referencia para nuevas esculturas religiosas para las parroquias”, añadió. Dos de los curas implicados en esos hechos cumplieron más tarde penas de prisión por abusar sexualmente de dos monaguillos.

    Otro cura contó a un niño al que estaba acariciando que lo que hacía estaba bien porque él era “un instrumento de Dios”.

    Según el informe, los curas también utilizaron el sacramento de confesión como una oportunidad para atacar a menores.

    La investigación en seis de las ocho diócesis del estado de Pensilvania _ Allentown, Erie, Greensburg, Harrisburg, Pittsburgh y Scranton _ es la más amplia realizada nunca sobre abusos de sacerdotes católicos en Estados Unidos, según los defensores de las víctimas. Más de 1.000 menores, y posiblemente muchos más, fueron asaltados desde la década de 1940, según el informe.

    La diócesis representa a alrededor de 1,7 millones de católicos.

    “Depredadores en cada diócesis armamentizaron la fe católica y la usaron como una herramienta de su abuso”, dijo el fiscal general de Pensilvania Josh Shapiro en una conferencia de prensa el martes al revelar el informe del jurado investigador, que documentó las acusaciones contra 301 sacerdotes durante siete décadas.

    Solo dos de los sacerdotes han sido acusados de delitos como resultado de la investigación del jurado, aunque algunos fueron procesados en años pasados. Más de 100 han muerto y muchos otros se han retirado.

    Los líderes de la Iglesia dicen que la mayoría de las ofensas ocurrieron en algún momento en el pasado y señalan que se adoptaron reformas importantes a partir de 2002 para salvaguardar a los niños.

    Uno de ellos es el actual arzobispo de Washington DC, cardenal Donald Wuerl, 

    quien insiste en que hizo lo correcto para proteger a los niños victimizados luego de enterarse de abusos en la diócesis de Pittsburgh cuando fue designado arzobispo en 1988, ejerciendo el cargo por 18 años.

    Wuerl, uno de los cardenales más prominentes de Estados Unidos, escribió a los sacerdotes el lunes por la noche para defenderse antes de la divulgación del informe, un tomo de 900 páginas que examina denuncias presentadas en seis diócesis de Pensilvania. Defensores de las víctimas han calificado la investigación como la más exhaustiva jamás emprendida por estado alguno del país.

    “No solamente enfrenté estas denuncias, sino me involucré de lleno en el proceso, me reuní con sobrevivientes y sus familias e hice lo que pude para darles consuelo y facilitarles la sanación”, escribió Wuerl.

    Afirmó que instauró una política de “tolerancia cero” hacia cualquier miembro del clero que hubiera cometido abusos, e impuso un proceso para examinar cada denuncia.

    Wuerl expresó esperanzas de que “una evaluación justa de mis acciones, pasadas y presentes, y mi continuo compromiso con la protección de niños descartará cualquier idea hacia lo contrario contenida en este reporte”.