Flagelo del racismo queda al desnudo tras un escándalo

La polémica foto de un anuario puso a un gobernador demócrata contra las cuerdas.

Cuando el gobernador de Virginia, Ralph Northam, se negó a presentar su renuncia días atrás, lo hizo a la sombra de un Capitolio construido por un fundador de la nación y propietario de esclavos, en la antigua sede de la Confederación, que todavía está luchando con lo que hay que hacer con las estatuas que honran a quienes lucharon por preservar la esclavitud.

La foto tomada hace 35 años y que apareció en un anuario escolar -de una persona con el rostro pintado de negro y otra vestida con una túnica del Ku Klux Klan- ha provocado un impresionante cambio de suerte en la carrera política de Northam y ha dejado al desnudo cuán profundamente el comportamiento racista sigue estando entretejido en la cultura, las instituciones y la política de Estados Unidos.

Al rechazar los llamados a renunciar, el hombre de raza blanca de Virginia, de 59 años, molestó a muchos estadounidenses de ascendencia africana, quienes aseguran que Northam demostró un cierto sentido de privilegio entre los blancos.

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“Lo que hemos aprendido en las últimas 24 horas, junto con todos los incidentes de los últimos dos años, pone de manifiesto la necesidad de que esta nación aborde la cuestión de la raza de una vez por todas”, dijo el presidente de la asociación nacional NAACP, Derrick Johnson, en una entrevista el sábado.

“Porque tenemos (al presidente Donald) Trump en la Casa Blanca, quien ha creado un escenario político de intolerancia y odio racial, esto ha sacado a la luz una herida que se ha estado pudriendo desde hace tiempo”, agregó.

El incidente se produjo en el primer día del Mes de la Historia Negra y mientras los virginianos se preparan para conmemorar el 400 aniversario de la llegada de los primeros esclavos africanos al asentamiento de Jamestown.

“Creo que muchos ciudadanos negros están cansados de oír disculpas y de habladurías”, comentó Wes Bellamy, concejal de Charlottesville, Virginia, quien ha trabajado para retirar las estatuas de los confederados en la ciudad.

“Esta es otra mancha desagradable en la historia de nuestro estado. Vamos a tener que comprometernos a hacer esto bien, no solo con nuestras palabras, sino con nuestros recursos”.

El incidente es el tercero de las últimas semanas: El mes pasado, el secretario de gobierno de Florida renunció después de que se publicaron unas fotos de una fiesta de Halloween de 2005 que lo mostraron con la cara pintada de negro y vestido como una víctima del huracán Katrina.

También el mes pasado, aparecieron videos de personas con la cara pintada de negro en la Universidad de Oklahoma, entre ellas un hombre que caminaba cerca del campus. Dos estudiantes abandonaron la universidad y se disculparon.

La postura del gobernador ilustra cómo muchos estadounidenses han llegado a ver el racismo desde el fin de la segregación, impuesta por la ley, definida solo por los ejemplos más atroces y flagrantes, como el uso de una palabrota que inicia con la letra “n” o el Ku Klux Klan.

″Ése es el límite. Todo lo demás no lo es”, señaló Carol Anderson, profesora de estudios afroamericanos de la Universidad de Emory y autora del libro “White Rage: The Unspoken Truth of Our Racial Divide” (“Furia blanca: la verdad tácita de nuestra división racial”).

“A menos que estés quemando una cruz, no eres racista”, agregó Anderson. “Pero el racismo desde el Movimiento de Derechos Civiles es engañosamente estructural”.

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