Jalisciense lleva al hiperrealismo a personajes emblemáticos

El papa Francisco y el cineasta Guillermo del Toro son inmortalizados en las esculturas de Rubén Orozco.

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Podríamos pensar que este hombre simplemente está en la barbería, pero en realidad se trata de una escultura, donde cada poro, arruga y vello, están hechos con máximo detalle por las manos de un artista 100 por ciento mexicano.

"Es captar la esencia del personaje, las huellas, los poros, las arrugas, los lunares!, detalla el escultor tapatío Rubén Orozco.

Nacido en Guadalajara, actualmente es considerado como el único escultor que realiza este tipo de arte en México; sus obras son catalogadas como hiperrealistas, corriente que hace una reproducción casi fotográfica de la realidad.

"El brillo de los ojos, la tonalidad de la piel, es la perfección", dice Orozco.

Los detalles se esconden hasta en los vellos de los dedos de los pies; el silicón permite que las figuras tengan una movilidad casi real; además, están elaboradas con crin de caballo, silicón e incluso cabello humano.

"Tardamos aproximadamente 100 horas en injertar la cabellera, las cejas un día por cejas, una barba como rasurada una semana", cuenta.

Su más reciente obra es “Orozco por Orozco”, un busto de grandes dimensiones como homenaje al muralista José Clemente Orozco, pero en la lista también aparecen personajes como Frida Khalo, el papa Francisco y hasta el cineasta Guillermo del Toro.

"Falta poco para que esto parezca vivo, es algo muy padre; me gustan los detalles, las arrugas, esas facciones que vivifican la escultura", dice.

Este artista afirma que no se considera obsesivo; sin embargo, a la hora de crear, sin importar las horas, se sumerge en la observación y la meticulosa precisión.

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