Tribunal absuelve y libera a poderosa exlíder sindical

Elba Esther Gordillo resulta inocente de lavado de dinero y delincuencia organizada.

Un tribunal mexicano absolvió de los cargos de delincuencia organizada y lavado de dinero a Elba Esther Gordillo, exdirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), horas antes de que Andrés Manuel López Obrador recibiera su constancia como presidente electo de México.

Gordillo, de 73 años, cuatro de los cuales los pasó en la cárcel y otro más en su casa, se convirtió desde su reclusión en una de las aliadas políticas y le habría ofrecido el apoyo del poderoso sindicato magisterial durante la campaña presidencial.

La polémica decisión dividió a la fracturada sociedad mexicana, entre quienes consideran que la influencia de López Obrador peso en la decisión y los que escriben en redes sociales sostienen que se trata de una maniobra para empañar la entrega de la constancia legal al presidente electo.

El abogado de la exlíder, Marco del Toro, leyó el miércoles a periodistas una carta de Gordillo en la que informa que el martes el Primer Tribunal Unitario en Materia Penal del Primer Circuito le notificó del decreto para su "absoluta e inmediata libertad" debido al sobreseimiento de la causa penal a la que estaba sometida.

"Sin embargo, debido a la muy larga situación de aislamiento a la que me he visto sometida, me es necesario un plazo para asimilar privadamente las evidentes emociones que se derivan de un hecho tan importante en lo personal", dice Gordillo en la misiva.

Por lo anterior, añade, no ha tenido contacto con medios de información nacionales o extranjeros con el objetivo de vivir su nueva circunstancia en compañía de su familia.

"El próximo lunes 20 de agosto habré de convocar aquellos medios de comunicación que tengan interés en conocer mi opinión y posición sobre los sucesos relativos; con oportunidad informaremos lugar y hora", concluye la exdirigente, que ha estado en prisión domiciliaria en un apartamento en el exclusivo barrio de Polanco de Ciudad de México desde diciembre de 2017.

Aliada política de presidentes hasta que fue detenida en febrero de 2013, Gordillo había sido previamente declarada inocente en dos casos de fraude fiscal.

La expresidenta del SNTE, uno de los sindicatos más grandes de América Latina con alrededor de dos millones de afiliados, aún estaba acusada de desviar 2,600 millones de pesos (unos $141 millones) de fondos sindicales para beneficio personal.

Gordillo pasó cuatro años en prisión y en un hospital de Ciudad de México hasta que se le otorgó la prisión domiciliaria por razones de salud y edad, al superar los 70 años.

Cuando fue detenida se especuló que el arresto se debió fundamentalmente a su oposición desde el liderazgo de los maestros a la reforma educativa promovida por el presidente Enrique Peña Nieto, que elimina privilegios sindicales en la contratación y promoción laboral de los trabajadores docentes.

El próximo mandatario de México, Andrés Manuel López Obrador, quien asumirá el cargo el 1 de diciembre, ha prometido cancelar la "mal llamada reforma educativa" por considerarla lesiva a los derechos de los maestros.

Olga Sánchez Cordero, exmagistrada de la Suprema Corte de México quien ha sido designada por López Obrador para ser su secretaria de Gobernación, dijo el miércoles en una entrevista radiofónica que la investigación de la Procuraduría General de la República contra Gordillo no era sólida.

Asimismo, aseguró que la orden de libertad en favor de la exdirigente sindical es una mera coincidencia con la entrega de la constancia de presidente electo a López Obrador por parte del Tribunal Electoral, que tendrá lugar el miércoles.

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